Es lógico que un quiera que su hijo elija la misma profesión que él. Es bonito que un médico tenga un hijo médico o un arquitecto un hijo arquitecto. Le puede ayudar, aconsejar, se comprenden mejor. Así pueden eludir un problema generacional. Pero parece que algo no funciona. Es normal que los hijos elijan otra carrera o no quieran estudiar. Prefieren sentirse libres… independientes. Yo comprendo el trauma de un padre con un hijo así. El fin de una tradición, esas cosas. Pero yo tengo una solución para esos padres: ¡háganse obreros! El 90% de los hijos de obreros son obreros. ¿Te has preguntado por qué?
Jaume Perich

1 comentarios:
bravo perich, y bravo tú, que me lo has dado a conocer!
jordi
Publicar un comentario en la entrada